Más fuerzas para apagar el Casitagua

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Los bomberos de siete provincias se sumaron ayer a las labores de extinción del incendio que se inició el martes y ha consumido gran parte de la vegetación en el cerro Casitagua, en Pomasqui, en el norte de Quito.

Los ‘casacas rojas’ que llegaron desde  Imbabura, Cotopaxi, Pichincha, Santo Domingo, Carchí, Tungurahua y Sucumbíos se juntaron con otros representantes de los bomberos, policías y militares, que también han enfocado sus esfuerzos en liquidar los dos focos que todavía siguen dando problemas en la montaña. En total, 400 personas se integraron a la operación.

Ayer, luego de unas 53 horas de continuas labores, se sofocaron las llamas en los flancos sur y centro. Pasadas las 18:00, Bomberos Quito anunció que no se registraban columnas de humo en el cerro.

Al momento personal de Bomberos realiza labores de enfriamiento y liquidación de puntos calientes en el cerro Casitagua. Personal operativo se mantiene en el lugar para evitar una reactivación del fuego.

Panorama
Como el cielo estuvo totalmente despejado y el humo se dispersó con los fuertes vientos, muchos quiteños pensaron que la emergencia había quedado atrás. Esa esperanza se apagó cuando aparecieron helicópteros y realizaron más descargas de agua en la zona.

En la Sala de Crisis, que se instaló en el colegio Pomasqui, el coronel Washington Arce, segundo Comandante del Cuerpo de Bomberos Quito, confirmó que el flanco norte aún no estaba liquidado.

Las prioridades de la jornada se enfocaron en evitar que el fuego se acercara a barrios cercanos y al Oleoducto de Crudos Pesado (OCP).
Síntomas de cansancio
Un equipo de La Hora que subió a la montaña pudo ver que había cactus, arbustos, pencos y espinos totalmente calcinados. En medio de ese panorama, los bomberos trabajaban con palos y matafuegos. En sus rostros se evidenciaba cansancio.

En ese grupo estaba el capitán del Cuerpo de Bomberos, Carlos Andrango, no descartaba que el fuego se reavivara con el viento y así ocurrió. Las llamas volvieron a tomar forma en la parte norte de la montaña cerca de la zona de contención que protege el OCP.

El Comandante del Cuerpo de Bomberos, Esteban Cárdenas estimó que en los tres días se han consumido unas 250 hectáreas de vegetación, pero aclaró que en la evaluación definitiva se sabrá cuál fue la dimensión real del flagelo.  (I)

 

Fuente:wwwlahora.com.ec

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