Los demócratas se perfilan para recuperar el control del Senado de Estados Unidos, tras alcanzar una mayoría proyectada de 54 escaños, incluidos dos senadores independientes que habitualmente votan junto a esa bancada. De ese total, 52 pertenecen oficialmente al Partido Demócrata.
Por su parte, los republicanos cuentan con 44 representantes. Sin embargo, todavía permanecen pendientes dos contiendas electorales en Alaska y Misisipi, cuyos resultados definirán la composición definitiva de la Cámara alta.
La victoria demócrata se consolidó con triunfos en estados considerados competitivos o tradicionalmente favorables a los republicanos, entre ellos Texas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Kansas, Iowa y Ohio. Además, lograron arrebatarle a ese partido el escaño de Maine, que estaba ocupado por la senadora Susan Collins.
El cambio de mayoría se hará efectivo en enero de 2027, cuando asuma funciones el nuevo Congreso. A partir de entonces, los demócratas tendrán mayor capacidad para establecer la agenda legislativa del Senado, determinar qué proyectos llegan a votación y ejercer control sobre el proceso de confirmación de los nombramientos presidenciales, incluidos cargos del Gobierno y jueces federales.