Uruguay despide a Rubén Rada con música y baile, como él había pedido

Rubén Rada fue despedido este jueves en Montevideo con música, baile y una multitud de homenajes, tal como el propio artista había imaginado para su partida. El cantante, compositor y percusionista uruguayo falleció a los 83 años y recibió el último adiós en el Palacio Legislativo.

Familiares, amigos, artistas, autoridades y seguidores llegaron durante la jornada para rendir homenaje a una de las figuras más representativas de la música uruguaya y del candombe.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando comenzó a sonar “Muriendo de plena”, una de las canciones más reconocidas de Rada y parte del álbum Quién va a cantar. Sus familiares se abrazaron y entonaron el tema, mientras quienes permanecían en las escalinatas del Palacio Legislativo también se sumaron al canto.

La escena tuvo un significado especial porque la canción expresa el deseo que Rada había dejado sobre cómo quería ser despedido: “Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena. Prefiero que se me vele bailando una rica plena”. Su familia decidió cumplir aquella petición.

El velatorio comenzó durante las primeras horas de la tarde, cuando se habilitó el ingreso del público al Palacio Legislativo. Junto al féretro estuvieron su esposa y sus tres hijos, quienes recibieron las muestras de cariño de los uruguayos que llegaron para despedir al músico.

Los asistentes dejaron flores, mensajes y distintos objetos como ofrenda. Entre ellos apareció una manzana, un gesto relacionado con “Las manzanas”, canción que la exvicepresidenta uruguaya Lucía Topolansky ha señalado como su favorita de Rada.

Los mensajes de sus seguidores reflejaron la huella que dejó el artista. “Negro querido: serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera” y “Rada: siempre estarás en la música que acompaña a tu pueblo” fueron algunas de las frases que quedaron en el lugar.

Entre las personalidades que acudieron al homenaje estuvieron el cantante argentino León Gieco, el músico argentino Ricardo Mollo y la cantante y actriz uruguaya Natalia Oreiro.

También llegó el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, acompañado por su esposa. El mandatario destacó que la despedida con música y baile cumplió con la voluntad expresada por Rada.

“Pobres de nosotros que hiciéramos otra cosa”, señaló Orsi ante la prensa.

El presidente también resaltó el carácter del artista y su vínculo con la identidad uruguaya. Según Orsi, Rada tenía la capacidad de transformar la melancolía en alegría y representaba una forma particular de entender y expresar la identidad del país.

El expresidente Julio María Sanguinetti también acudió al Palacio Legislativo y destacó el vínculo que el músico construyó con los sentimientos y la identidad de los uruguayos.

Rada fue reconocido internacionalmente por su capacidad para fusionar el candombe, el jazz y el rock. Su vínculo con el candombe comenzó desde su infancia: a los 10 años ya formaba parte de la comparsa Morenada.

Durante la despedida, su hija, la cantante Lucila Rada, pidió que el legado de su padre permanezca vivo entre los uruguayos.

“Por esas ganas que tenía él de vivir, pido que lo tengan en sus corazones y lo hagan vivir por siempre”, expresó. También llamó a las nuevas generaciones a conocer su música, su humanidad y su historia.

Así, entre canciones, abrazos y baile, Uruguay despidió a Rubén Rada. Una despedida que, más que un adiós, se convirtió en una celebración de la vida y del legado de uno de los grandes referentes de la música uruguaya.

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