Cuando la nave Orion alcanzó su punto más lejano de la Tierra durante la misión Artemis II, el astronauta Victor Glover vivió un momento que cambió su forma de ver el universo: pudo cubrir por completo nuestro planeta con la palma de su mano.
«Todo lo que conozco estaba abajo: la ciencia, el arte, mi esposa, mis hijas», recordó el piloto de la misión en una entrevista con EFE, al explicar que, más que descubrir la Luna, el viaje le hizo valorar aún más el único lugar al que realmente quería regresar: la Tierra.
Glover también reflexionó sobre la importancia de la cooperación internacional en la exploración espacial y aseguró que la humanidad está preparada para emprender futuras misiones a Marte, porque «somos exploradores por naturaleza».
Tras rodear la Luna y regresar a casa, el astronauta concluyó que el lugar más extraordinario del universo sigue siendo ese pequeño planeta que, por un instante, pudo ocultar con su mano.