El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió la celebración de su cumpleaños número 80 en un evento sin precedentes al transformar los jardines de la Casa Blanca en un escenario para combates de la Ultimate Fighting Championship (UFC). La velada, organizada como parte de las actividades por el 250.º aniversario de Estados Unidos, reunió a más de 4 000 invitados bajo una estructura metálica de gran tamaño instalada especialmente para la ocasión y coincidió con el anuncio de un acuerdo preliminar entre Washington e Irán para poner fin al conflicto que ambos países mantenían en Oriente Medio.
El mandatario siguió las siete peleas desde la primera fila, acompañado por la primera dama, Melania Trump, y por el presidente de la UFC, Dana White, uno de sus aliados más cercanos. También asistieron sus hijos Donald Trump Jr., Eric, Ivanka, Tiffany y Barron, además de figuras como Mark Zuckerberg, Alexis Ohanian, Kid Rock y Shane Gillis. Tras la tercera pelea, parte del público le cantó “Happy Birthday”, mientras Trump alternaba aplausos con conversaciones junto a White y saludaba a los vencedores de la cartelera.
La celebración también estuvo marcada por una controversia protagonizada por el peleador estadounidense Josh Hokit, uno de los peleadores. Después de derrotar por nocaut técnico a Derrick Lewis y acercarse al presidente Donald Trump, el luchador tomó el micrófono para pronunciar varios comentarios políticos y religiosos antes de afirmar falsamente que la ex primera dama Michelle Obama “es un hombre”. En medio de la entrevista posterior al combate, Hokit gritó: “Michelle Obama es un hombre, ¿verdad, Estados Unidos?”, unas declaraciones que se viralizaron rápidamente en redes sociales y provocaron reacciones divididas entre los asistentes, con aplausos de algunos sectores y muestras de sorpresa e incomodidad de otros. De acuerdo con medios estadounidenses, el deportista ya había estado envuelto anteriormente en polémicas por sus declaraciones provocadoras y su comportamiento en eventos promocionales de la UFC.
Excampeón de la UFC detenido
Otra de las escenas que captó la atención durante los festejos fue la protagonizada por el excampeón de peso medio Sean Strickland. Aunque no estaba programado para competir ni figuraba entre los invitados oficiales del UFC Freedom 250, el peleador logró ingresar al UFC Fan Fest organizado cerca de la Casa Blanca e incluso subirse a un ring de exhibición de WWE antes de ser escoltado fuera del recinto por personal de seguridad. Tras el incidente, Strickland publicó un video en Instagram en el que afirmó con tono irónico: “Puede que me hayan acusado de alteración del orden público. No sé qué es eso, pero suena genial”, mientras agradecía el respaldo de sus seguidores y prometía volver a reunirse con ellos en futuros eventos.
La ostentosa celebración no estuvo exenta de polémica. Diversos críticos cuestionaron el uso de la residencia presidencial para un evento deportivo con fines comerciales y compararon la imagen del mandatario presenciando los combates con la de un emperador romano observando gladiadores. Aun así, el festejo reforzó la estrecha relación entre Trump y la UFC, organización que invirtió cerca de 60 millones de dólares en el espectáculo y convirtió, por una noche, a la Casa Blanca en el escenario de uno de los eventos más inusuales de su historia reciente.