Las autoridades agrícolas de Estados Unidos confirmaron el miércoles 4 de junio de 2026 la detección de un caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un ternero del estado de Texas, marcando la primera infestación registrada en la región desde 1966. El hallazgo ocurrió en La Pryor, una localidad situada a unos 48 kilómetros de la frontera con México, y representa un nuevo desafío para los productores ganaderos, que durante meses han seguido con preocupación el avance del parásito a través del territorio mexicano.
La plaga está causada por una mosca cuyas hembras depositan huevos en heridas abiertas o mucosas de animales de sangre caliente. Cuando las larvas emergen, se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones graves e incluso la muerte si no reciben tratamiento. Aunque también puede afectar a mascotas y personas, los especialistas señalan que los casos humanos son poco frecuentes y que no existe riesgo para la seguridad alimentaria. Tras confirmar la infestación, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) restringió el movimiento de animales en un radio de 20 kilómetros alrededor del foco detectado y desplegó medidas de contención, incluida la liberación de moscas estériles.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que se trata del único caso confirmado en el país y defendió la estrategia federal para combatir la amenaza.
“La liberación de moscas estériles es la herramienta más eficaz”, sostuvo la funcionaria al detallar las inversiones realizadas para aumentar su producción.
Sin embargo, el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, criticó la respuesta de las autoridades federales y aseguró que el USDA actuó con lentitud. “En lugar de utilizar todas las herramientas disponibles, el USDA se movió demasiado despacio y dependió únicamente de una solución parcial que tarda años en implementarse por completo”, declaró.
La detección genera inquietud en una industria que ya enfrenta dificultades por la reducción histórica del hato ganadero estadounidense, actualmente en su nivel más bajo en 75 años. Expertos advierten que una propagación del gusano barrenador podría provocar pérdidas millonarias debido a la muerte de animales, el aumento de costos veterinarios y la caída de la producción. México ha reportado más de 27 000 casos desde finales de 2024, mientras que Estados Unidos ha invertido millones de dólares para evitar que la plaga cruzara la frontera. La última gran presencia del parásito en estados fronterizos, durante la década de 1960, causó severos daños económicos y afectó gravemente a la fauna silvestre antes de ser erradicada mediante programas masivos de esterilización de moscas.