El escándalo en torno a la muerte por apuñalamiento de un joven de 18 años, que falleció esposado por la policía mientras pedía ayuda porque no podía respirar, ha desatado una ola de indignación en Reino Unido, espoleada, a su vez, por un componente racial que han explotado figuras de la derecha y la ultraderecha.
El aparente fallo policial, que no atendió en un primer momento a las súplicas del joven que agonizaba, Henry Nowak, mientras su agresor afirmaba falsamente haber sido víctima de un ataque racista, y la difusión de la estremecedora grabación de la cámara de los agentes que acudieron al lugar, han provocado tensiones y un intenso escrutinio sobre la forma en la que la policía manejó el caso.
El propio primer ministro británico, Keir Starmer, ha afirmado que las imágenes plantean «serias dudas sobre la actuación policial», en particular sobre cómo las acusaciones de racismo por parte del agresor «influyeron en la toma de decisiones».
Una manifestación este martes en Southampton, cerca de donde murió Nowak, en la que participaron figuras de la ultraderecha británica como Tommy Robinson, se tornó en un violento enfrentamiento con la policía, a la que arrojaron todo tipo de proyectiles y que se saldó con 11 agentes heridos y al menos dos detenidos.
Nigel Farage, el líder de Reform UK, el partido que quiere llevar a cabo deportaciones masivas, había previamente calentado los ánimos diciendo en una transmisión en vivo que la respuesta debería ser de «pura y fría rabia» y asegurando que la gente ya estaba «harta de los prejuicios contra los blancos» y que «las vidas de los blancos importan tanto como las de los negros».
Cómo murió Nowak
Henry Nowak volvía a su residencia universitaria en Southampton en la noche del 3 de diciembre de 2025 cuando se cruzó con Vickrum Digwa, de 23 años, que lo apuñaló repetidas veces y que ha sido condenado este lunes a cadena perpetua por su asesinato.
Digwa usó una daga de 21 centímetros conocida como kirpan, que las leyes británicas le permitían portar de forma excepcional (aunque siempre enfundada) debido al simbolismo que tiene para la religión sij, que el agresor profesa.