La disponibilidad de sangre segura es un indicador clave del sistema sanitario. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un país debería contar al menos con el 2% de su población como donante activo, 20 por cada 1 000 habitantes, y lo óptimo sería llegar al 5%. La donación voluntaria, no remunerada y repetitiva es señalada como el pilar para garantizar sangre segura y suficiente según las necesidades nacionales.
Con el censo de 2022, Ecuador registró 16,9 millones de habitantes. Bajo ese escenario, el 2% equivaldría a 338 000 donantes y el 1% a 169 000. Sin embargo, con las proyecciones poblacionales para 2026, que elevan la cifra a 18,4 millones de habitantes, el 2% necesario asciende a 368 000 donantes, mientras que el 1% representa 184 000. En 2025, el país registró 286 975 donaciones voluntarias, una cifra que no alcanza el umbral del 2% recomendado, en ninguno de los valores demográficos.
Cuando se consideran todas las modalidades de donación, voluntaria, por reposición familiar y autóloga, el total de 2025 llegó a 341 505 donaciones. Ese número habría cubierto la meta del 2% basada en el censo 2022, pero queda por debajo de la proyección poblacional actualizada para 2026. De acuerdo con el Anuario Nacional de indicadores de desempeño de hemocentros y bancos de sangre del Sistema Nacional de Salud 2025 del Ministerio de Salud Pública del Ecuador, el 84,03% de las donaciones fueron voluntarias, 286 975, el 15,96% correspondió a reposición para familiares, 54 524, y apenas 6 casos fueron autólogos.
La Cruz Roja Ecuatoriana destaca que donar sangre permite abastecer a hospitales y clínicas del país y ofrece beneficios al donante frecuente: acceso gratuito a productos sanguíneos para hijos menores de 17 años y padres mayores de 65 durante seis meses tras la última donación, entrega de carné con el tipo de sangre y la posibilidad de recibir un examen médico general que puede alertar sobre presión arterial, anemia u otras afecciones tratables a tiempo. Además, el gesto solidario cubre el 70% de las necesidades hospitalarias y contribuye al tratamiento de pacientes con cáncer, leucemia, embarazos en riesgo y accidentes de tránsito.