La Policía Nacional, a través de la Unidad Nacional de Investigación de Delitos Hidrocarburíferos (UIDH), detuvo a seis personas en allanamientos en Guayaquil y Jujan para desarticular una estructura criminal dedicada al robo y comercialización ilícita de combustible.
Tras diez meses de investigaciones, las autoridades confirmaron que esta red generó un perjuicio económico al Estado de aproximadamente USD 9 millones.
La organización operaba mediante la perforación clandestina del poliducto de Petroecuador, específicamente en el tramo Pascuales-Cuenca. De allí extraían gasolina, diésel y gas licuado de petróleo para luego transportarlos en autotanques que circulaban con guías de remisión adulteradas.
Esta fachada les permitía evadir los controles viales y abastecer directamente a ciertas estaciones de servicio de distintas provincias, reinsertando el combustible robado en el mercado legal.
El ministro del Interior, John Reimberg, aseveró los involucrados en este caso, mediante compañías, tienen relación también con el caso Triple A. Apuntó que se intervino una gasolinera en la vía Milagro-Jujan y se clausuró una gasolinera en Guayaquil.
Reimberg también detalló que el hidrocarburo se distribuía estratégicamente en Guayaquil y otros sectores de la provincia del Guayas.