Ivaldo había salido solo un domingo en septiembre 2024. Desafortunadamente, no había compartido los detalles de su destino con amigos ni familia. La única pista de su paradero era el automóvil que los socorristas encontraron estacionado en el pueblo de Castello di Pontechianale, en el valle de Varaita.
A partir de esa información, los socorristas especularon que Ivaldo probablemente había ido a escalar uno de los dos más famosos picos de los Alpes cocios: el escarpado Monviso de 3.841 metros de altitud o su vecino Visolotto, de 3.348 metros. Eso coincidió con la última señal de su teléfono móvil, que fue ubicada en esa zona aproximadamente.
Más de 50 socorristas inspeccionaron el área a pide durante casi una semana, mientras que un helicóptero hizo múltiples sobrevuelos con la esperanza de detectarlo desde el aire. Para cuando las primeras nevadas cayeron a finales de septiembre, cualquier esperanza de encontrarlo con vida se había desvanecido y la búsqueda se abortó.
Tres días después de que se reanudó la búsqueda, sin embargo, encontraron el cuerpo del médico desaparecido en uno de los lugares identificados por la IA. Yacía en un barranco del peñasco norte de Monviso a una altitud de unos 3.250 metros y el cuerpo fue recuperado por helicóptero.
«La clave fue un casco rojo identificado como un punto de interés por el software», expresó Bobbio, un rescatista.
La IA analizó la fotos tomadas por los pilotos de drones pixel por pixel, buscando cualquier cosa que pudiera parecer fuera de lugar en la ladera. El software identificó decenas de anomalías de un gran número de fotografías en sólo horas.Esa no fue la primera vez que se usaba exitosamente la tecnología de IA en una misión de búsqueda.