La Independencia de Guayaquil se produjo el 9 de octubre de 1820, fecha en la que la ciudad rompió el dominio colonial español y marcó un momento decisivo en el proceso independentista de la antigua Real Audiencia de Quito.
El movimiento fue impulsado por un grupo de patriotas guayaquileños y militares que buscaban poner fin al control español. En la madrugada del 9 de octubre, los revolucionarios tomaron puntos estratégicos de la ciudad y lograron que las autoridades y tropas realistas cedieran el control sin que se produjera una gran confrontación armada.
Ese mismo día se proclamó la independencia y se conformó una autoridad provisional conocida como Junta de Gobierno de Guayaquil, encabezada por José Joaquín de Olmedo, junto con otros líderes del movimiento independentista.
La liberación de Guayaquil tuvo una importancia estratégica porque permitió organizar una fuerza militar propia, posteriormente conocida como la División Protectora de Quito, con el objetivo de apoyar la liberación de otros territorios. La campaña continuó con enfrentamientos contra las fuerzas españolas hasta alcanzar importantes victorias, entre ellas la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822.
La independencia guayaquileña también estuvo vinculada a la participación de figuras como Simón Bolívar y José de San Martín, cuyos proyectos independentistas confluyeron posteriormente en Guayaquil.
Por ello, el 9 de octubre de 1820 es considerado uno de los acontecimientos fundamentales de la historia del Ecuador. La decisión de los patriotas guayaquileños abrió el camino para la liberación definitiva de Quito y contribuyó al proceso de independencia de los territorios que posteriormente formarían parte del Ecuador.