Una vez concluida las elecciones en Colombia, y el sorpresivo resultado de Abelardo de la Espriella que disputará el balotaje con Iván Cepeda, los ojos en la región se vuelcan hacia Perú, que celebrará la segunda vuelta electoral el 7 de junio.
Para este proceso, el país deberá decidir entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, reavivando así la histórica disputa entre fujimorismo y antifujimorismo.
Ambas corrientes han dividido a Perú en torno a un apellido y ha marcado la política peruana desde hace más de 30 años.
Tras históricas manifestaciones en las últimas décadas, que llegaron a reunir a decenas de miles de personas, los comicios de este año han mostrado, un menor activismo del antifujimorismo, que apenas salió a las calles para rechazar a la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori.
Esto fue evidente durante la campaña para la primera vuelta celebrada el 12 de abril, donde no hubo ninguna manifestación ni protesta masiva específica contra el fujimorismo.
¿Qué dicen los recientes sondeos sobre la intención de voto en Perú? Las encuestas en los últimos días señalaron que Fujimori tiene una ventaja de entre unos 3% en voto válido sobre Roberto Sánchez, con su bastión en Lima y el Callao, que en total reúnen a casi un tercio de la población del país.
El gerente general de la encuestadora CPI, Omar Castro, comentó que en esta ocasión «no se ha activado el antivoto a Fujimori», un fenómeno al que se ha sumado una aparente «decepción» en un sector de la ciudadanía hacia las propuestas de izquierda tras la elección de Castillo en 2021, quien a fines del año siguiente fue destituido y apresado tras también intentar dar un golpe de Estado similar al de Fujimori.
El voto contra el fujimorismo
En Perú siempre se ha señalado que la fuerza que definía las elecciones presidenciales era el antifujimorismo, que fue decisivo cuando Keiko perdió en segunda vuelta ante Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021), en las dos últimas por tan solo unos 40.000 votos de diferencia.
El movimiento, liderado por los colectivos civiles ‘No a Keiko’ y ‘Fujimori nunca más’, alcanzó tal impacto en la política peruana que se llegó a afirmar que era el «partido político más importante» del país, que solo se activaba para cada elección.
Antes de la segunda vuelta electoral de 2021, el antifujimorismo salió a las calles en más de veinte ciudades para plantear la «defensa de la democracia» y rechazar la reivindicación que la candidata siempre ha hecho del gobierno de su progenitor, quien fue condenado por delitos de corrupción y lesa humanidad.