Un alto funcionario de inteligencia de Estados Unidos dimitió este martes en medio de la escalada del conflicto con Irán. Se trata de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, quien anunció su salida en una carta dirigida al presidente Donald Trump, en la que expone profundas diferencias con la estrategia militar.
“No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en curso en Irán”, escribió Kent
Además, aseguró que “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”. En su mensaje, el ahora exfuncionario fue más allá al atribuir el origen del conflicto a factores externos:
“(…) es claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos”, agregó.
La carta también cuestiona directamente los argumentos de la administración, señalando que se habría construido una narrativa errónea para justificar la ofensiva. “Se desplegó una campaña de desinformación (…) para hacer creer que Irán representaba una amenaza inmediata y que habría una victoria rápida”, advirtió Kent, quien calificó esa premisa como “una mentira”.
La renuncia ocurre en un contexto de versiones contradictorias dentro del propio gobierno estadounidense. Mientras la Casa Blanca ha defendido la intervención por motivos de seguridad, reportes del Pentágono han puesto en duda la existencia de un ataque inminente por parte de Irán. En ese escenario, la salida de Kent evidencia fracturas internas y abre interrogantes sobre el rumbo y la legitimidad de la estrategia militar en Medio Oriente.