La portovejense Daniela Limongi Izaguirre es la Directora Ejecutiva de la Agencia de Regulación y Control del Agua (ARCA). Reitera que el desafío es lograr agua de calidad en los 222 cantones del país. Un desafío que todavía parece lejano, porque el 71% de la población recibe líquido que no cumple todos los parámetros de la norma, según el informe técnico publicado el pasado 11 de marzo.
«Buscamos garantizar que el agua, como recurso estratégico para el país, sea administrado con equidad, sostenibilidad y visión de futuro», dice esta ingeniera en Gestión Ambiental, con un Máster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental.
Se desempeñó como viceministra de Ambiente; impulsó políticas públicas enfocadas en la sostenibilidad, el fortalecimiento institucional y la planificación eficiente del uso de los recursos naturales. Además, ejerció como directora Zonal 5 del Ministerio de Ambiente y Energía.
Limongi atiende a El Diario en su despacho en Quito, para hacer un retrato de la mala calificación de la mayoría de municipios de Ecuador.
Según la ARCA, el 71% de ecuatorianos consume agua que no cumple todos los parámetros de calidad. ¿Cuáles son los desafíos para garantizar agua segura?
Que Ecuador tenga abundantes fuentes de agua no significa que, automáticamente, llegue en condiciones seguras a los hogares. Entre la fuente y el grifo hay todo un proceso que incluye captación, tratamiento, almacenamiento, distribución y control permanente de la calidad.
En muchos cantones aún existen brechas en infraestructura, equipamiento y capacidades técnicas de quienes prestan el servicio. A esto se suman factores como el crecimiento de las ciudades y cambio climático, que exigen sistemas de tratamiento más eficientes.
¿Cuál es la urgencia entonces?
Fortalecer la gestión técnica del servicio, invertir en infraestructura y mejorar los sistemas de control para garantizar que el agua que llega a las familias sea realmente segura.
Cuatro cantones tienen categoría E, la más baja, como el cantón 24 de Mayo, en Manabí, ¿Qué acciones se han tomado?
El objetivo es que los municipios puedan mejorar progresivamente la prestación del servicio y garantizar agua segura. Cuando un cantón recibe la calificación E, significa que existen problemas importantes en su gestión, que deben ser atendidos con urgencia. La ARCA emite alertas y solicita al municipio presentar un plan de mejora con acciones concretas para fortalecer el tratamiento, la distribución y el control de la calidad del líquido.
Si los municipios tienen esta competencia, ¿la ARCA puede exigir mejoras o sancionar cuando se entrega agua que no cumple con los estándares de calidad?
La ARCA es la entidad encargada de regular y controlar que los servicios vinculados al agua se presten con los estándares de calidad que establece la ley. En 2022 se emitió una regulación específica para controlar la calidad del agua para consumo humano. Cuando se detectan incumplimientos, se notifica a los municipios para que presenten planes de acción y corrijan los problemas. De hecho, el 50% de los prestadores del servicio ha recibido observaciones, es decir, 110 municipios.
¿Cuál es la sanción ante los incumplimientos?
Si las fallas no se corrigen dentro de los plazos establecidos, la normativa contempla sanciones económicas. El objetivo no es sancionar por sancionar, sino asegurar que el agua que llega a la población cumpla con los estándares de calidad y proteja la salud de las personas.
Refleja, principalmente, un problema de eficiencia en la gestión del agua potable. Cuando casi la mitad del agua que se produce no llega a las viviendas, generalmente se debe a fugas en las redes, conexiones ilegales o sistemas de distribución deteriorados. En muchos cantones las redes son antiguas y no han tenido el mantenimiento o la renovación necesarios. Durante años, gran parte de la inversión se concentró en ampliar la cobertura, pero no siempre en mejorar las redes existentes. Reducir estas pérdidas es fundamental: significa aprovechar mejor el agua disponible y garantizar que más agua llegue realmente a los hogares.
Solo 13 de los 222 municipios tienen categoría A. ¿Qué están haciendo bien esos cantones y qué lecciones pueden tomar el resto?
Estos municipios han demostrado que sí es posible gestionar bien el agua potable. Tienen una gestión técnica más sólida, invierten de forma constante en mantenimiento y cuentan con sistemas de control que les permiten monitorear la calidad del agua. Muchos han fortalecido sus empresas públicas o unidades técnicas, lo que mejora la planificación, la operación y la sostenibilidad financiera del servicio. Aquí se destacan municipios como Montúfar, Huaca (Carchi), Pimampiro (Imbabura), Gualaceo (Azuay) o Puyango y Macará (Loja). Por eso impulsamos iniciativas como el reconocimiento Punto Azul, que destaca a los municipios que están haciendo bien las cosas en la gestión del agua.
¿Qué tan confiable es el sistema de información si no todos los prestadores dan los datos?
La información se construye a partir de los datos que reportan los propios prestadores del servicio. Cuando existen inconsistencias o reportes incompletos, eso ya es una señal de alerta sobre problemas en la gestión.
Los datos no se publican sin revisión. Existe un proceso de validación que se ejecuta junto con la Asociación de Municipalidades del Ecuador, el Banco de Desarrollo y el INEC: se revisa la consistencia de la información e incluso se realizan verificaciones en territorio. Nuestro objetivo es que cada año el sistema sea más completo y confiable, porque contar con buena información es clave para mejorar la gestión del agua en el país.
Con los problemas actuales, ¿en cuánto tiempo sería realista que Ecuador logre garantizar agua potable segura para toda la población?
Ese es un objetivo que requiere un trabajo sostenido entre varias instituciones. El Gobierno establece la normativa, realiza el control e impulsa inversiones en infraestructura, y los municipios son los responsables directos de operar el servicio. Cerrar las brechas dependerá principalmente de fortalecer la gestión técnica, priorizar inversiones y modernizar los sistemas de agua potable. El país ya tiene el diagnóstico.