Este lunes, poco después del 05:00, en el Golfo Pérsico, hora local, Irán amplió su ofensiva al sector energético regional con ataques con drones contra la refinería de Ras Tanura, cerca de Dammam, en Arabia Saudita. Aunque los sistemas defensivos interceptaron los aparatos, la planta, entre las de mayor capacidad del mundo, suspendió operaciones de forma preventiva tras registrarse densas columnas de humo. La tensión se extendió a Kuwait, donde restos de drones impactaron en la refinería de Ahmadi e hirieron a dos trabajadores, y al ámbito marítimo: un ataque explosivo dañó un petrolero frente a Mascate, en Omán, dentro del golfo de Omán, en medio de crecientes advertencias sobre la seguridad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.
Especialistas advierten que el blanco energético marca una nueva fase del conflicto, con efectos inmediatos en el mercado global, donde el precio del petróleo se disparó más de un 10%. Según Torbjorn Soltvedt, de Verisk Maplecroft, la estrategia apunta a elevar el costo económico para aliados regionales de Estados Unidos y presionar las rutas comerciales clave. Por su parte, Sascha Bruchmann, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos con sede en Baréin, sostiene que los ataques buscan generar impacto global sin destruir completamente la infraestructura crítica, lo que sugiere una escalada calculada con consecuencias prolongadas para la estabilidad energética internacional.
Irán afirmó haber lanzado un ataque con misiles contra la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu en Tel Aviv y contra otros objetivos militares y de seguridad en varias ciudades, en una nueva escalada del conflicto regional. El ejército de Israel confirmó la detección de proyectiles y activó sus sistemas de defensa mientras evaluaba los daños, en medio de reportes de explosiones en Jerusalén. Paralelamente, las fuerzas israelíes realizaron ataques de represalia contra posiciones de Hezbollah en Líbano y continuaron bombardeos aéreos sobre territorio iraní, manteniendo la confrontación en varios frentes y elevando la tensión en toda la región.
La Media Luna Roja Iraní informó que activó una red de cuatro millones de voluntarios para brindar asistencia humanitaria y apoyo psicosocial tras los bombardeos que afectan a Irán. Según el organismo, el número de fallecidos asciende a 555 y el impacto de la ofensiva se ha extendido a al menos 131 localidades, lo que ha intensificado las operaciones de rescate en decenas de regiones. Cerca de 100 000 rescatistas permanecen en estado de emergencia para evacuar heridos, proporcionar primeros auxilios y coordinar traslados a centros médicos, mientras se instalan instalaciones sanitarias temporales para responder al aumento de la demanda de atención.
La organización atribuyó el balance actualizado a los bombardeos conjuntos lanzados el sábado por Estados Unidos y Israel desde Washington y Tel Aviv, cuya magnitud ha elevado la complejidad de las tareas de rescate tanto en áreas urbanas como rurales. El despliegue de recursos humanos y materiales busca atender a los damnificados y reducir riesgos adicionales, mientras equipos especializados continúan evaluando zonas críticas en busca de víctimas. La entidad humanitaria señaló que la coordinación entre rescatistas, personal sanitario y voluntarios se mantiene activa para sostener una respuesta prolongada ante una emergencia que sigue evolucionando.