El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) hizo su gran aparición en la escena criminal con una postal macabra: la exhibición pública de 35 cadáveres —con signos de tortura— en la ciudad de Boca del Río, Veracruz, en 2011. El grupo delincuencial de Nemesio Oseguera, El Mencho, tenía entonces el nombre de Los Matazetas, pues, supuestamente, ese era su propósito: exterminar al cartel de Los Zetas. Como estos últimos tenían la reputación de ser sanguinarios, el CJNG —que en sus comienzos tenía una alianza con el Cartel de Sinaloa— hizo una réplica de su violencia y la llevó al extremo de la barbarie. Los sicarios de El Mencho llegaron a colocar dinamita en el cuerpo de sus rivales para hacerlos explotar vivos.
Muchas cosas han cambiado en el mapa criminal de México en la última década. Los Zetas han perdido influencia, el CJNG rompió su alianza con el Cartel de Sinaloa y El Mencho terminó siendo el gran pendiente en la baraja de objetivos del Gobierno, tras la caída, uno a uno, de los grandes líderes de los otros carteles de la droga. Este domingo ha muerto El Mencho en un operativo de las fuerzas de seguridad de México, con el Ejército a la cabeza y en coordinación con Estados Unidos. La hazaña tiene muchas aristas, una de ellas simbólica. En pleno corazón de la capital, el CJNG orquestó un atentado en 2020 contra Omar García Harfuch, que entonces era secretario de Seguridad de Ciudad de México. Hoy, el funcionario ocupa esa cartera a nivel federal y encabeza la estrategia contra el narcotráfico en el Gobierno de Claudia Sheinbaum. La deuda ha quedado saldada.
El derrocamiento de Oseguera —también llamado El Señor de los Gallos— se ha dado en un momento de intensa cooperación entre México y EE UU en materia de seguridad. Las preocupaciones de la Administración de Donald Trump por la epidemia de fentanilo en su país se han acoplado con el cambio de enfoque en la lucha contra los carteles del Gobierno de Sheinbaum, centrado en la inteligencia y los golpes de precisión. Una fuente de Palacio Nacional señala a El País que la operación para ir tras el Mencho se había pospuesto en gran parte porque el capo hacía su vida en zonas muy pobladas de Jalisco, a diferencia de otros narcos que se retiraron a las sierras para desaparecer del radar de las autoridades. Los daños colaterales sobre la población obligaron a planear con excesiva minuciosidad la incursión, que finalmente se ha llevado a cabo con un saldo de siete narcotraficantes muertos y tres militares heridos, mucho menos trágico de lo que podría haber sido. Las horas posteriores hubo quema de vehículos y bloqueos en carreteras en varios Estados. Es el cartel mostrando los dientes.
La caída de El Mencho abre la incógnita sobre la sucesión al frente de la empresa criminal. Las opciones en su círculo cercano son limitadas, debido a que las autoridades han neutralizado a piezas clave del cartel. El hijo del capo, Rubén Oseguera, El Menchito, cumple desde 2020 una sentencia de cadena perpetua en Estados Unidos, que le acusa de narcotráfico y uso ilegal de armas. Un hermano del Mencho, Antonio Oseguera, Tony Montana, encargado de blanquear los millonarios ingresos del CJNG, fue entregado a Washington en febrero del año pasado, como parte de las extradiciones masivas de capos inauguradas en la era de Trump. Meses después, México envió a EE UU a otro personaje fundamental en el esquema criminal del cartel jalisciense, Abigael González Valencia, El Cuini, cuñado y mano derecha de El Mencho. Otro hermano de Oseguera, Abraham, Don Rodo, fue capturado este febrero y se encuentra en manos de las autoridades mexicanas.